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Economía

Un deterioro en la Globalización: una oportunidad histórica para nuestra Patria

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Fernando Álvarez Bogaert.

(2/3) En Memoria de mi cuñado Sigfried Maruschke

En la primera entrega, dimos forma al deterioro de la globalización en la actual coyuntura internacional adversa, mientras repasamos un breve recuento histórico y la línea argumentativa de quienes favorecen y se oponen al tan debatido proceso de desglobalización.

No obstante, los acontecimientos acaecidos desde el año 2020 a la actualidad, han empujado a Gobiernos y entidades regulatorias a tomar medidas proteccionistas, esto bajo el entendido de preservar sectores económicos estratégicos y salvaguardar la producción doméstica.

Dentro de los principales componentes que están deteriorando la globalización, en estos momentos, podemos señalar: la guerra Rusia-Ucrania, lacerando las relaciones internacionales en todos sus ámbitos; si bien ha brindado la oportunidad de unir la mayor parte de occidente con el propósito principal de aislar a Rusia, no ha sido posible por la estrecha polarización formada entre las principales economías desarrolladas y las emergentes, utilizando a China como referente.

Por otra parte, la aprobación de la Ley CHIPS (octubre 2022) en Estados Unidos, busca incentivar la relocalización de las empresas desde sus centros de producción en Asia hacia su territorio mediante el otorgamiento de aproximadamente USD 52,000 millones en subsidios y facilidades tributarias.
Otros países que han tomado iniciativas de proteccionismo son la India al anunciar un plan de fomento y atracción de inversiones en 14 industrias clave para el país dentro de los próximos cinco años; Japón que empezó a incluir partidas presupuestarias dedicadas a reubicar empresas niponas en el extranjero desde el 2022.

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Esta tendencia a aplicar mayores restricciones regulatorias al componente extranjero e incentivar la industria doméstica en las áreas de la tecnología y de vanguardia tales como los semiconductores, baterías y energías limpias, pueden costarle a la economía global una reducción de su PIB para los próximos años, según estimaciones de The Economist.

Ante esta oleada de políticas proteccionistas, muchas empresas dependientes de cadenas de valor transnacionales, encuentran en el “nearshoring” alternativa favorable en términos de costos y eficiencia.

En los últimos años, un reciente estudio dado a conocer por la firma Deloitte muestra que, cerca de un 87 por ciento de las principales empresas que componen la industria global de la tecnología de la información, han considerado el nearshoring como una estrategia para reducir sus costos operativos, tomando en cuenta que los salarios de los países asiáticos tradicionales han aumentado de forma significativa, conjuntamente al costo del transporte.

En el caso de América Latina y, fundamentalmente, las naciones del Caribe, el potencial que brinda el nearshoring para la manufactura y servicios, puede añadirle un valor agregado de USD 78,000 millones a las exportaciones regionales, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Estas circunstancias, junto a una privilegiada ubicación geográfica y marco legal de incentivos preestablecido que posee nuestro país, bien pueden servirles de base para convertirlo en un verdadero “hub” de producción orientado hacia las exportaciones, un tópico que tocaremos de manera oportuna en la tercera y última entrega.

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