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Economía

Nuestra economía mantiene su ritmo de crecimiento a pesar del desorden mundial

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Arturo Martínez Moya

En su discurso central con motivo del septuagésimo quinto aniversario del Banco Central, el Lic. Héctor Valdez Albizu dio a conocer la premisa de que el PIB real había crecido 5.4% en enero-septiembre de 2022, por fuerte empuje de los servicios que en conjunto aportan alrededor de 60% del total de la economía. Un logro extraordinario del Gobierno de Luis Abinader por el contexto mundial que vivimos de enfriamiento generalizado de las economías. Destaco tres elementos.

Primero, el ritmo de crecimiento no ha perdido fuerza, no obstante la desaparición de algunos de los factores internos responsables del empuje de la economía en 2021.

Después de lograr el objetivo de poner la economía en los rieles del alto crecimiento, nuestro Banco Central comenzó a normalizar su política monetaria, aumentó la tasa de referencia en 525 puntos básicos, de 3.0% en noviembre de 2021 a 8.25% en la actualidad, lo que combinó con retiro gradual del exceso de liquidez en el mercado.

Los efectos de las medidas, aumento de la tasa de interés del mercado y desaceleración del ritmo de expansión de los agregados monetarios, han sido claves para la moderación del crecimiento de la inflación. En septiembre registró 0.29%, junto a la caída a 0.21% en agosto, comparado con los 26 meses anteriores cuando promedió 0.78%.

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Segundo, el temprano inicio de la normalización monetaria ha sido elogiado por el FMI, Banco Mundial, CEPAL, bancos de inversión y firmas calificadoras de riesgo, lo que dicho así no pondera los riesgos que corrieron las autoridades y conviene saberlo.

No perdieron tiempo discutiendo si la inflación mundial era coyuntural o se quedaba, como lo hicieron la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo.

Si era coyuntural, no debía cambiarse la política monetaria expansiva, solo esperar, pero tenía que hacerse si la inflación era permanente, como el tiempo se ha encargado de demostrar. Ha implicado cambio en el ciclo de la inversión productiva y freno a la creación de empleo a nivel mundial. Por ello es necesario reconocer el temprano acierto que tuvieron las autoridades del Banco Central.

Tercero, el crecimiento de 5.4% entre enero-septiembre dispara la credibilidad de Luis Abinader y el Banco Central, a lo largo del año han asegurado a familias e inversores que la economía mantendría su ritmo, y que cerramos entre 5.0%-5,5%, cuando el FMI pronostica desaceleración para la economía global a 4.1% en 2022.

Y cuarto, si en 2023 crecemos 4.7% como pronostica la CEPAL, lo importante es saber que nos mantiene entre las economías de mayor avance, y si bien la desaceleración reduciría el aporte al PIB, el volumen de trabajadores no se reduciría. No tengo espacio para explicaciones, tampoco este es el sitio, solo cito lo siguiente.

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Acumulado el PIB aumentó 43.1% y en 2,660,813 (desde 1,944,535 hasta 4,605,348) el número de ocupados, de 2014 a 2021. Es decir, la elasticidad positiva del empleo fue de 61,736 empleos por cada punto de aumento del PIB o, equivalentemente, 1.34 puntos (61,736/4,605,348) de aumento del empleo por cada punto de crecimiento del PIB.

Con una función de producción estimo que entre 4.5% y 5.0% está el umbral de crecimiento del PIB donde no se crea empleos, pero tampoco desempleo.

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