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Economía

El Banco Central y su narrativa de crecimiento e inflación

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Leonel Fernández

Santo Domingo, R. D.

E n la construcción de su narrativa sobre las causas de la inflación en la República Dominicana, el Banco Central utiliza las mismas técnicas de desinformación y manipulación que emplea al referirse al crecimiento económico en la etapa de reactivación postCovid.

Por ejemplo, el Banco Central llegó a afirmar, como he sostenido en otras ocasiones, que durante el 2021 la economía dominicana tuvo un crecimiento de 12.3 por ciento del PIB. Nada más incierto. En realidad, eso fue el resultado de un rebote estadístico, ya que en el 2020, el año de la pandemia, la economía nacional tuvo una caída de -6.7 por ciento.

En sus documentos oficiales el Banco Central así lo reconoce. En su informe sobre política monetaria del 31 de enero de este año, 2022, señala:

“En el entorno doméstico, el proceso de recuperación de la demanda agregada se ha afianzado, destacándose el crecimiento interanual de 12.3 por ciento… equivalente a una expansión real de 4.7 por ciento con relación al año 2019.” 

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Así pues, conforme al propio Banco Central, la expansión real de nuestra economía no fue de 12.3 por ciento, sino tan sólo de 4.7 por ciento.

Pero se sigue insistiendo de que fue 12.3 por ciento, con lo cual se transmite la impresión no solamente de que no hay crisis en la República Dominicana, sino de que somos el país con mayor nivel de crecimiento en el mundo.

No obstante, cuando se afirma que la economía dominicana se expandirá este año, 2022, en torno a 5.5 y 6.0 por ciento del PIB, no se indica que eso representaría una disminución de más de un 6 por ciento del PIB, con relación al 2021, que según los cálculos oficiales fue de 12.3 por ciento.

Por el contrario, ahora se dice que ese 5.5 o 6 por ciento, se encuentra por encima del crecimiento potencial de nuestra economía, lo cual pone de relieve su buen desempeño, así como su carácter robusto y resiliente.

Obviamente, el sarcasmo no habría podido ser mayor.

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La inflación

En el mismo documento que hemos citado, la principal autoridad monetaria del país, al hacer referencia al fenómeno de la inflación, afirmó:

“En un escenario activo de política monetaria la inflación interanual, que se ubicó en 7.72 por ciento en octubre del 2021, convergería al rango meta de 4+1, durante el segundo semestre del 2022, a un ritmo más gradual de lo previsto originalmente.”

Al argumentar que la convergencia al rango meta de inflación tendría lugar a un ritmo más gradual de lo previsto originalmente, el Banco Central está admitiendo que se equivocó. Esto así, al haber pronosticado que la inflación llegaría a ser de 4+1 antes del segundo semestre de este año.

Pero se equivocó de nuevo en su segunda predicción, ya que ni siquiera por un milagro de la Virgen de La Altagracia, durante los tres meses que restan de este año, entre septiembre y diciembre, podrá alcanzarse la meta de inflación que, en la actualidad, se encuentra en 8.64 por ciento. 

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Para hacer disminuir el alto costo de la vida que afecta a la sociedad dominicana, el Banco Central puso en ejecución lo que la propia entidad ha calificado como de “plan gradual de normalización de la política monetaria.”

Ese plan se inició con un incremento de la tasa de política monetaria en 50 puntos básicos, de 3.00 por ciento a 3.50 por ciento, con el objetivo, como hemos dicho, de bajar la tasa de inflación y alcanzar la estabilidad de precios.

Las causas

Para la principal entidad monetaria de nuestro país, la actual alza de precios que impacta la economía nacional depende solo de factores externos.

Entre esos factores se encuentran el incremento de los precios del petróleo y de otras materias primas; la disrupción de las cadenas globales de producción y distribución; el incremento de los costos del transporte internacional de contenedores; y las tensiones geopolíticas generadas por la invasión de Rusia a Ucrania.

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Sin duda, todos esos factores han contribuido al alza de precios a nivel mundial y en la República Dominicana, pero llama la atención que el Banco Central no enuncie ninguno de carácter nacional. 

¿Es el incremento de costo de los fletes marítimos la razón fundamental por la que el Banco Central sube las tasas de política monetaria? ¿Es porque hay una disrupción de las cadenas globales de valor o por conflictos geopolíticos? Nada de eso. La razón fundamental se debe a la aplicación, por parte del Banco Central, de una política de expansión monetaria para reactivar el crecimiento de la economía, colapsada como consecuencia de la pandemia del Covid-19. 

En esa etapa de expansión de la política monetaria, el Banco Central llegó a emitir cerca RD$215 mil millones de pesos. Ahora, para hacer disminuir la inflación, el Banco Central ha tenido que revertir esa política de expansión monetaria.

Ha tenido, al revés, que adoptar medidas monetarias restrictivas, con lo cual debido al aumento de la tasa de interés de la banca comercial y a una disminución de liquidez en el sistema financiero, habrá menos dinero circulando en el mercado.

Desde noviembre del 2021 al mes de agosto de este año, el Banco Central ha aumentado la tasa de política monetaria en ocho ocasiones, elevándola de 3.00 por ciento a 8.00 por ciento. 

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Esa política monetaria restrictiva no sólo se está aplicando en la República Dominicana. Está ocurriendo también a nivel mundial. Es lo que está haciendo la Reserva Federal en los Estados Unidos; el Banco Central Europeo; y los bancos centrales de América Latina.  

Al aplicarse una política monetaria restrictiva, en todos esos lugares se está consciente que podría producirse una recesión; o por lo menos, una disminución del crecimiento económico y un aumento del desempleo.

Salvo, por supuesto, en República Dominicana, donde el Banco Central parece haber encontrado la fórmula mágica universal de alcanzar su meta de inflación, al mismo tiempo que un aumento del crecimiento y mayor generación de empleos. Naturalmente, quien logre alcanzar simultáneamente todos esos objetivos, incompatibles entre sí, merece un premio especial, en reconocimiento a la capacidad de manipular y adulterar la realidad, desafiando las leyes de la lógica y del sentido común. 

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