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Economía

Atasco de barcos cisterna con gas natural licuado en España

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Las instalaciones de almacenamiento de gas de España están llenas. Tan llenas, de hecho, que muchos de los enormes buques de gas natural licuado que abastecen de combustible al país no pueden deshacerse de su carga y se encuentran atascados frente a las terminales portuarias de las costas españolas.

Esperando su turno para desembarcar: un buque de GNL frente a la costa de España.© Proporcionado por DW

Solo en la bahía de la ciudad atlántica de Cádiz, al sur de España, hay 15 buques cisterna de gas, según informa la televisión pública española TVE. Alrededor de la Península Ibérica y en el Mar Mediterráneo, se estima que al menos 35 barcos de gas se encuentran en posición de espera.

No muy lejos de Cádiz, en la ciudad portuaria de Huelva, hay una de esas terminales de gas en las que pueden descargar sus cargas barcos de hasta 300 metros de longitud. España cuenta con un total de seis terminales con depósitos conectados. Próximamente se pondrá en marcha una séptima instalación en el puerto atlántico de Gijón. En las terminales, el gas natural licuado (GNL) utilizado para el transporte por barco se convierte de nuevo en su estado de gas natural para poder seguir transportándolo por gasoductos.

Infraestructura sobrecargada

Según el operador de la red nacional de gas, Enagas, las instalaciones de España cuentan con un tercio de toda la capacidad de gas natural licuado y el 45 por ciento de todo el espacio de almacenamiento de GNL de la UE. Pero incluso esta infraestructura de GNL, la más grande de Europa, está actualmente sobrecargada, con el resultado de que la carga de los buques cisterna tienen que ser rechazados.

El trasfondo de la congestión es, por un lado, un exceso de inesperadas reservas: ante la preocupación por la escasez de energía tras la guerra rusa en Ucrania, las empresas energéticas españolas aumentaron sus pedidos de gas en primavera y verano.

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Por ello, en los últimos meses han llegado a España cada vez más buques de GNL. Desde enero hasta finales de septiembre, se descargaron en España más de 250 petroleros gigantes, tantos como en todo el año pasado.

Pero, al mismo tiempo, la demanda en el país cayó. Según el operador de la red, Enagas, por ejemplo, en septiembre se redujo el consumo de gas en casi un 7 por ciento con respecto al mismo mes del año pasado.

Enagas prevé que este exceso de oferta se mantenga hasta noviembre. Por lo tanto, las fechas de descarga de los petroleros se posponen hasta que haya de nuevo capacidades de almacenamiento.

Esperando a que suba el precio

Pero no todos los petroleros anclados en la costa han vendido ya su carga. Bastantes buques cisterna han zarpado de los países exportadores de gas, Estados Unidos, Argelia o Nigeria, sin un destino fijo y ahora esperan que la demanda de gas vuelva a aumentar y que reciban una oferta atractiva por su carga.

James Waddell, experto en energía de la consultora británica Energy Aspects, espera que la demanda de gas aumente considerablemente con la temporada de frío: "Necesitaremos más gas en la temporada de calefacción de noviembre, diciembre y enero", dijo Waddell a DW.

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Waddell señala que una buena interconexión del sistema energético europeo puede ayudar a traspasar el exceso de capacidades, como las de España, a otros países. Pero todavía hay huecos en la red de gasoductos, por ejemplo entre España y Francia.

Madrid, Lisboa y Berlín llevan mucho tiempo haciendo campaña por la construcción de un potente gasoducto, el "MidCat", desde la Península Ibérica hasta el sur de Francia. En Francia, el "MidCat" quedaría conectado a la red europea de gaseoductos. En el futuro, la infraestructura también podría transportar hidrógeno.

Pero la construcción del "MidCat" tropieza con el rechazo de París, que plantea dudas sobre su viabilidad económica. Aunque es posible que aún no se haya dicho la última palabra. El oleoducto también fue un tema durante la reciente visita del canciller alemán, Olaf Scholz, a España. Además, se están llevando a cabo negociaciones discretas en las que, para convencer a Francia, se hace hincapié en el prometedor hidrógeno y no en el transporte de gas.

(gg/ms)

Autor: Ralph Schulze

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